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21 de febrero de 1998
UN SOÑADOR PARA UN PUEBLO
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14 de febrero de 1998
José Luis Barrigón
26 de septiembre de 1997
INCÓGNITAS UNIVERSITARIAS
El Norte de Castilla, 26 de Septiembre de 1997
A pesar de que no resulta fácil muchas veces captar los numerosos matices de la compleja vida universitaria para quien se encuentre fuera de ella, no es bueno mostrar indiferencia ante una realidad que a todos afecta de una u otra manera. Si, en unos casos reviste un significado más personal y directo, al haber participado de sus actividades en alguna etapa de la vida, en otros su dimensión posee una dimensión más general y socialmente integradora como corresponde a la propia de un servicio que tiene mucho que ver con el desarrollo global de un país y con la transformación cualitativa de sus ciudadanos.
Y es que, por más que a veces la legítima denuncia de determinadas conductas empañe la imagen o se tenga incluso la impresión de que muchos de los adelantos e innovaciones ocurridos en aspectos claves de la cultura o de la ciencia emergen fuera de los límites del mundo académico, lo cierto es que, dentro de ese clima de responsabilidad discreta del que participan no pocos de sus miembros, sería injusto pasar por alto las numerosas muestras de rigor y de solvencia intelectuales provenientes de prestigiosos Departamentos e Institutos universitarios, como año tras año se encargan de demostrar los balances científicos realizados.
Por esta razón nunca estará de más el interés que la sociedad preste, porque le atañe sin paliativos, a aquellos acontecimientos o decisiones susceptibles de incidir con mayor o menor trascendencia en la marcha de
Un proceso que, también hay que decirlo, no ha sido ajeno en los últimos quince años a las preocupaciones de una parte relevante de los universitarios españoles. Los esfuerzos de homologación con los indicadores de calidad internacionales, la búsqueda de la excelencia comparativa o el afán por la cooperación científica dentro y fuera de España han marcado con intensidad creciente, y sin cortapisas a la capacidad de iniciativa de sus promotores, el sentido de la tendencia. Merced a ello, nunca como hasta ahora se había logrado un reconocimiento tan sólido de las aportaciones realizadas en un país en el que, sin olvidar algunos de los aspectos más criticables de algunas de sus reglas de funcionamiento (entre ellos, la palma se la llevaría las penosas intrigas a que con frecuencia ha dado lugar el mecanismo de promoción funcionarial del profesorado), nadie ignora el considerable avance experimentado globalmente por
Pero este juicio de valor no se contradice en absoluto con la convicción paralela de que el camino, sin duda larguísimo, dista todavía mucho de haber sido culminado. La comprobación de que los defectos en
Ahora bien, si
Sin embargo, todo parece presagiar que el nuevo curso se abre en un momento en el que el panorama ofrece más incertidumbres que certezas. Y no es bueno que las incógnitas permanezcan sin resolver cuando son tantos los desafíos que en un horizonte relativamente próximo en el tiempo van a provocar, se quiera o no, una nueva configuración del modelo universitario, sobre el que por razones de espacio no es posible extenderse ahora. Bastaría consultar algunos de los trabajos que acerca de la cuestión están viendo la luz en Europa en los últimos tres años para percatarse de hasta qué punto la supervivencia de
Aunque ya me pronuncié sobre el tema en estas mismas páginas el pasado 11 de Agosto, la apertura del año académico en que se conmemoran los polémicos acontecimientos del “noventayocho” viene marcada sin duda por las sombrías expectativas que depara la criticable destitución del competente equipo de profesionales de
Mas, entre tanto esta situación se aclara, no puede pasar desapercibida la responsabilidad que ahora concierne a las Comunidades Autónomas, todas ellas ya competentes en el complicado tema universitario. Pese al tiempo trascurrido desde que los gobiernos autónomos se hicieron cargo de aspectos esenciales en este campo, no existe la apreciación de que ello haya supuesto un avance significativo para mejor. Las impresiones que se tienen sobre el particular se mueven, según he podido constatar, más en los derroteros del desdén o de la rotunda disconformidad que en el terreno de la satisfacción o del convencimiento de que la transferencia haya logrado aliviar los problemas subsistentes, cuando no los ha agravado sobremanera a través de una política que demasiado a menudo ha convertido a
Pero es probable que esta generalización deba ser matizada teniendo en cuenta que, aparte del carácter irreversible de la responsabilidad otorgada, lo que la hace merecedora de una justa dosis de confianza, el poder autonómico en este campo se enfrenta a un abanico de situaciones realmente dispar en cuanto a la escala y magnitud del complejo recibido. Entre ellas, posiblemente sea la de Castilla y León la que tiene ante sí un catálogo de problemas con perfiles más críticos y de nada sencilla solución, como hemos tenido ocasión de comprobar en la confección de las nuevas, y no tan nuevas, titulaciones. Hoy por hoy, ante las dificultades y potenciales conflictos que se le presentan, el gobierno castellano-leonés debe resolver, atinando en esa Ley de Coordinación universitaria oficialmente prevista, amén de acometer imaginativas medidas aún pendientes, la otra de las ostensibles incógnitas que ensombrecen el horizonte y corren el riesgo, de no despejarse a tiempo, de justificar el desencanto, la apatía o la incómoda sensación de agravio comparativo entre las Universidades de la región.
11 de agosto de 1997
¿QUÉ POLÍTICA UNIVERSITARIA?
El Norte de Castilla, 11 de Agosto de 1997
Apenas comenzadas las vacaciones estivales, cuando el ambiente académico habitual se relaja y los afanes intelectuales propenden a difuminarse en el variopinto mundo de los “cursos de verano”, ha tenido lugar en el panorama universitario español lo que desde hace tiempo se vaticinaba como la consumación de una crisis esperada. La destitución del Secretario de Estado de Universidades e I+D ha significado no sólo la fulminante puesta en entredicho de un equipo de reconocidas solvencia y credibilidad en el campo de
A falta de una explicación oficial convincente, que seguramente nunca se hará pública, sobre los motivos que han justificado la retirada de la confianza al equipo encabezado por Fernando Tejerina, las especulaciones que desde la comunidad universitaria pudieran hacerse en torno a tan drástica decisión seguramente se inclinarán hacia una actitud de perplejidad, motivada por las incógnitas que inevitablemente surgen a la hora de entender cómo un grupo de profesionales tan cohesionado, dotado de un sólido bagaje científico, nada sospechoso de radicalismo y, lo que en este caso es más importante, poseedor de una experiencia prolongada en la compleja gestión de la vida universitaria, puede quedar desprovisto de apoyo por quien encabeza el Ministerio a poco más de un año de su toma de posesión. Que yo recuerde nunca se había producido algo semejante en la historia más reciente de
Pero al margen de la sorpresa que provoca la noticia, el análisis de los hechos favorece una hipótesis explicativa que, con los elementos de juicio de que se dispone, no parece estar demasiado alejada de la realidad. La cuestión estriba en saber hasta qué punto la lógica que ha de articular las decisiones del Ministerio en materia de política universitaria tiende a sustentarse sobre las aportaciones provenientes de sus profesionales más acreditados y representativos, en coherencia con el principio constitucional de la autonomía universitaria, con su condición insoslayable de servicio público y siempre con una perspectiva integradora y a largo plazo, o ,en cambio, sobre otra serie de resortes, relacionados con intereses políticamente coyunturales, con las pretensiones de grupos de presión más o menos institucionalizados o con sectores que, sin menoscabo de su respetabilidad, adolecen de una visión parcial del complejo sistema universitario u operan movidos por la particularidad de sus objetivos.
De ahí que cuando, entre otros argumentos, se indica que con la destitución aludida se abre una “nueva etapa centrada en el protagonismo de los alumnos más que en los excesos corporativos de los Profesores” o simplemente se justifica sin más por la necesidad de la “renovación” cuando todavía no se ha adoptado medida alguna de cierta envergadura, da la impresión de que la voluntad de cambio así preconizada se desliza hacia un terreno proclive a la demagogia, en el que afloran propósitos no exentos de un cierto maniqueísmo a la hora de suscitar planteamientos que, por el contrario, debieran estar más apoyados en la integración y el consenso - ese “consenso político” que con énfasis reclamaba el propio Dr. Tejerina hace poco en
Es bien cierto que, pese al considerable avance experimentado en general por
Pero situados en un momento en que, por lo visto, la necesidad de soluciones se muestra perentoria, y a medida que las premisas de la competitividad cobran fuerza como soporte de un prestigio ineludible y como mecanismo a la vez generador de recursos, la política universitaria - en la que obviamente confluyen las responsabilidades ejecutivas del Ministerio y de las Comunidades Autónomas, atribución que nadie cuestiona - no debe ser nunca indiferente al efecto de inducción decisional emanado desde las propias Universidades y, para concretar las cosas, desde quienes ostentan, en sí mismos y en el órgano que los aglutina, su más alto nivel de representación. En otras palabras, ningún paso podrá ser dado con firmeza y garantía de éxito si no recibe la debida cobertura o respaldo de los Rectores, es decir, de quienes democráticamente han sido elegidos para desempeñar la triple función que les concierne como portavoces ante los órganos con poder decisorio, como responsables permanentes ante sus respectivos Claustros y como garantes de una autonomía entendida al tiempo como defensa de la eficiencia y de la libertad de una Institución que ha de ser ante todo y sobre todo un vigoroso servicio público.
Si la prevención ante esta realidad imposible de ignorar ha sido, como muchos nos tememos, una de las principales razones que han dado origen a la destitución del primer equipo encargado, en un Gobierno del PP, de las cuestiones universitarias y científicas, no estaría de más recordar al que ahora asume el relevo los riesgos que entraña la adopción de una estrategia que no valore, en lo que realmente se merece, la importancia del argumento señalado. Desconozco cuáles pueden ser en detalle las medidas más adecuadas para mitigar las principales disfuncionees actuales de
9 de julio de 1997
MONTEVIDEO EN VALLADOLID
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27 de septiembre de 1996
LA RECUPERACION UNIVERSITARIA
El Norte de Castilla, 27 de Septiembre de 1996
No como algo convencional, sino porque la importancia y el interés del momento invitan a ello, parece aconsejable aprovechar el inicio del nuevo curso académico para alentar la reflexión en torno a algunos de los grandes temas que en la actualidad marcan el rumbo del panorama universitario, y a los que la sociedad no debe permanecer indiferente, por más que con frecuencia cuanto concierne a
Si, en general, estos objetivos definen a lo largo del tiempo el horizonte hacia el que intencionalmente se ha proyectado la misión de
En realidad, esta corriente de opinión, suscitada dentro y fuera de
En su defecto, parece llegado al momento propicio para la búsqueda de estilos universitarios alternativos, que contrarresten el modelo declinante y permitan satisfacer las necesidades planteadas bajo las premisas acuciantes de la competitividad en un espacio óptimo de relaciones, intereses e influencias, libre ya, por tanto, de los condicionamientos y servidumbres observados en el complejo académico tradicional. Así se justifica, pues, esa presunta renovación que está teniendo lugar en la nueva oferta de estudios de alto nivel, donde, bajo un panorama publicitariamente regido por el signo homogeneizador de la calidad y la innovación, se perciben, empero, indicadores que no invitan a una valoración uniformemente positiva.
No en vano, junto a realizaciones ya consolidadas y con un prestigio que nadie discute, en el elenco de las nuevas "Academias" afloran iniciativas que dejan bastante que desear, bien porque resultan inspiradas en fundamentos poco congruentes con lo que siempre se ha entendido por el espíritu y el talante universitarios o, lo que es peor, porque arteramente se amparan en el crédito que las aportan ampulosas denominaciones como único soporte de su pretendida consistencia. Entiéndase bien: de ninguna manera mi posición se decanta en contra de los Centros universitarios privados cuando éstos están bien concebidos y son respetuosos de los valores que simbolizan los requisitos básicos, irrenunciables, de la enseñanza superior. En el contexto actual, y con
Sentado este principio de mutuo reconocimiento, la cuestión estriba en estar alerta a fin de evitar la aparición de desequilibrios que amenacen con poner en tela de juicio el significado de
Ahora bien, no parece fácil el cumplimiento pleno de este compromiso, con todo lo que ello representa con vistas a la etapa de recuperación deseable, si no se adoptan con energía las medidas encaminados a facilitarlo en un período de tiempo que en modo alguno puede ser prolongado. Son medidas que nacen no sólo del conocimiento críitico de la realidad sino del más elemental sentido común, apoyadas en el margen de maniobra de que disponen las propias Universidades, que se erigen así en las artífices del proceso de cambio, una vez comprobado el desinterés que los responsables políticos a escala nacional manifiestan por el tema universitario, ausente por completo de los debates y mero convidado de piedra en los principales campos de preocupación que galvanizan desde hace tiempo la atención del país.
De este modo, paralizada la necesaria readaptación de
De ahí que, en aras de la coherencia pretendida, todo propósito de recuperación de